Reproductive BioMedicine Online · Volumen 53, número 1 · 2026
«Sperm DNA fragmentation and embryo aneuploidy: a comprehensive systematic review and meta-analysis»
Qué es el DFI, en una frase. El índice de fragmentación del ADN espermático mide qué proporción de espermatozoides lleva el ADN dañado. La pregunta del trabajo es si ese daño paterno se traduce en más embriones con el número de cromosomas alterado. Hasta ahora la literatura se contradecía: unos estudios encontraban relación y otros no, y este metaanálisis nace para intentar reconciliarlos.
La pregunta
Las anomalías cromosómicas son la causa más común de aborto precoz y se detectan en cerca del 50-60 % de los casos. Entre ellas, la aneuploidía es la forma predominante: afecta al 56-84 % de los embriones tempranos generados por FIV.
El artículo parte de un desequilibrio en la investigación. El foco ha estado casi siempre en los errores meióticos del desarrollo del ovocito —hasta el 60,9 % de los ovocitos son aneuploides— y en la edad femenina, que es un factor de riesgo establecido y que multiplica la incidencia de forma exponencial.
Y ahí está el problema clínico que motiva el trabajo: las aneuploidías de origen femenino son, en palabras del artículo, a menudo refractarias al tratamiento. A una mujer mayor con fallo de implantación recurrente atribuible a aneuploidía embrionaria se le suele ofrecer ovodonación. En cambio, las alteraciones espermáticas del varón sí pueden responder a una intervención. Si el factor masculino pesara, habría algo que hacer.
La pregunta del trabajo: ¿existe asociación entre un índice de fragmentación del ADN espermático elevado y el riesgo de aneuploidía embrionaria en parejas en tratamiento de reproducción asistida?
Los resultados
DFI elevado frente a DFI bajo: riesgo de aneuploidía
Riesgo relativo con intervalo de confianza del 95 %. Escala logarítmica; la línea vertical marca el 1. A la derecha, más aneuploidía con DFI elevado. En verde los intervalos que no cruzan el 1.
El subgrupo de NGS queda fuera del gráfico porque el artículo da su riesgo relativo (RR = 1,22) sin el intervalo de confianza: no se puede dibujar una barra que no está publicada. Los autores lo describen como no significativo pero direccionalmente consistente, con I² = 68,8 %.
| Estudio omitido | Riesgo relativo | IC 95 % | P | I² |
|---|---|---|---|---|
| Gat et al., 2017 | 1,2315 | 1,1378 – 1,3329 | < 0,0001 | 38,1 % |
| Kong et al., 2026 | 1,2080 | 1,1127 – 1,3114 | < 0,0001 | 50,2 % |
| Ping et al., 2023 | 1,1532 | 1,0686 – 1,2445 | 0,0002 | 49,0 % |
| Yang et al., 2023 | 1,1806 | 1,0944 – 1,2736 | < 0,0001 | 62,5 % |
| Ninguno (efectos aleatorios) | 1,1635 | 1,0347 – 1,3084 | 0,0114 | 55,0 % |
Esta tabla es el argumento fuerte del trabajo: quites el estudio que quites, el efecto sigue siendo significativo. Gat et al. (2017) fue el único que reportó un riesgo relativo menor que 1, y al sacarlo la heterogeneidad baja del 55 % al 38,1 %. Los autores buscaron una explicación clínica o metodológica a esa discrepancia y dicen no haber encontrado ninguna.
El método
Parejas infértiles en tratamiento de reproducción asistida, con test de DFI en el varón y embriones evaluados con métodos validados de PGT-A.
Solo estudios observacionales publicados en inglés. Fuera: revisiones, cartas, opiniones, casos clínicos, editoriales y resúmenes de congreso.
PubMed, Embase, Cochrane Library y Web of Science, desde el origen de cada base hasta el 10 de julio de 2025.
Protocolo registrado en PROSPERO (CRD420251067930) y metodología PRISMA 2020. De 601 registros salieron 11 estudios revisados; cuatro se descartaron por no ser aptos para el metaanálisis.
DFI alto como condición de exposición y DFI bajo como referencia. Los umbrales usados por los estudios fueron 15 %, 27 % y 30 %.
Heterogeneidad con Q de Cochran e I²; P < 0,1 o I² > 50 % se consideró heterogeneidad. Calidad evaluada con la escala Newcastle-Ottawa.
Subgrupos preespecificados por umbral de DFI, método de medida (SCSA o TUNEL) y plataforma de PGT-A (SNP-array o NGS).
Robustez con análisis de sensibilidad dejando fuera un estudio cada vez, y sesgo de publicación con gráfico de embudo y test de Egger. No se detectó sesgo de publicación significativo.
La letra pequeña
Esta es la sección que casi ninguna divulgación recoge, y es la que da la medida real del hallazgo.
Los siete estudios incluidos son retrospectivos, «lo que resulta en evidencia de bajo nivel». Los autores recuerdan que las cohortes retrospectivas son susceptibles de sesgo de selección y de confusión por variables no medidas o mal ajustadas.
La edad femenina es un factor de riesgo mayor y establecido para la aneuploidía. En el estudio de Gao et al. (2023) la edad femenina difería significativamente entre los grupos de DFI alto y bajo.
La asociación observada puede estar sobreestimada, ya que el aumento del riesgo de aneuploidía podría ser parcialmente atribuible a la edad materna avanzada y no al DFI por sí solo.
El plan inicial era combinar tamaños de efecto ajustados, del tipo odds ratio de modelos de regresión logística multivariable. No fue viable: había muy pocos estudios que publicaran estimaciones ajustadas.
Estos análisis no pueden compensar plenamente la falta de ajuste por confusores clave a nivel individual en los estudios originales.
El mecanismo por el que el DFI influiría en la aneuploidía «sigue sin estar claro». Los autores apuntan que el efecto probablemente dependa de si el ovocito logra reparar el ADN dañado del espermatozoide antes de la primera división, y reconocen que esa suposición está sin validar.
Añaden que el SCSA domina la base de evidencia por adopción metodológica y facilidad, «no por superioridad diagnóstica inherente».
«La evidencia disponible, sin embargo, procede exclusivamente de estudios retrospectivos y con poblaciones de heterogeneidad moderada. […] Los hallazgos de este metaanálisis son insuficientes para respaldar el uso rutinario del test de DFI espermático como indicación de PGT-A.»
«The available evidence, however, is derived exclusively from retrospective studies and with study populations of moderate heterogeneity. […] Overall, the findings of this meta-analysis are insufficient to support the routine use of sperm DFI testing as an indication for PGT-A.»
Zou M, Raffi NAB, Mat Noor MM. Reproductive BioMedicine Online, 2026.Con todo, los autores sí ven una puerta abierta: dada la asociación modesta y la evidencia acumulada de que el DFI elevado perjudica el desarrollo embrionario, la implantación y el mantenimiento del embarazo, consideran «razonable y clínicamente viable» intervenir para reducir el DFI antes de iniciar un ciclo nuevo en pacientes con fallo de implantación o pérdida gestacional recurrente. Enumeran: antioxidantes orales, cambios de estilo de vida, abstinencia eyaculatoria corta, técnicas optimizadas de procesamiento seminal, uso de espermatozoides testiculares en ICSI y tratamiento de los factores subyacentes.
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