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Reproductive BioMedicine Online · Volumen 53, número 1 · 2026

El ADN roto del espermatozoide cuenta, pero poco

«Sperm DNA fragmentation and embryo aneuploidy: a comprehensive systematic review and meta-analysis»

Min Zou, Nur A. B. Raffi y Mahanem Mat Noor.
Departamento de Ciencias Biológicas y Biotecnología, Universiti Kebangsaan Malaysia (Bangi), y Hospital de Ginecología Reproductiva Huazhong de Wuhan (China).

Revisión sistemática y metaanálisis 3.563 embriones · 7 estudios DOI 10.1016/j.rbmo.2026.105639
Por qué los autores frenan su propio hallazgo Los siete estudios del metaanálisis son retrospectivos. Los propios autores lo llaman «su limitación principal» y clasifican la evidencia como de bajo nivel. Encuentran una asociación real y estadísticamente significativa, y aun así concluyen que no basta para recomendar el test como guía de decisiones clínicas.
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Qué es el DFI, en una frase. El índice de fragmentación del ADN espermático mide qué proporción de espermatozoides lleva el ADN dañado. La pregunta del trabajo es si ese daño paterno se traduce en más embriones con el número de cromosomas alterado. Hasta ahora la literatura se contradecía: unos estudios encontraban relación y otros no, y este metaanálisis nace para intentar reconciliarlos.

La pregunta

Casi todo lo que sabemos de la aneuploidía mira al óvulo

Las anomalías cromosómicas son la causa más común de aborto precoz y se detectan en cerca del 50-60 % de los casos. Entre ellas, la aneuploidía es la forma predominante: afecta al 56-84 % de los embriones tempranos generados por FIV.

El artículo parte de un desequilibrio en la investigación. El foco ha estado casi siempre en los errores meióticos del desarrollo del ovocito —hasta el 60,9 % de los ovocitos son aneuploides— y en la edad femenina, que es un factor de riesgo establecido y que multiplica la incidencia de forma exponencial.

Y ahí está el problema clínico que motiva el trabajo: las aneuploidías de origen femenino son, en palabras del artículo, a menudo refractarias al tratamiento. A una mujer mayor con fallo de implantación recurrente atribuible a aneuploidía embrionaria se le suele ofrecer ovodonación. En cambio, las alteraciones espermáticas del varón sí pueden responder a una intervención. Si el factor masculino pesara, habría algo que hacer.

La pregunta del trabajo: ¿existe asociación entre un índice de fragmentación del ADN espermático elevado y el riesgo de aneuploidía embrionaria en parejas en tratamiento de reproducción asistida?

Los resultados

Sí hay relación, y al mirarla de cerca se deshace

RR 1,16
Riesgo de aneuploidía con DFI elevado
IC95% 1,03–1,31 · modelo de efectos aleatorios · 7 estudios, 3.563 embriones, de los que 1.778 fueron aneuploides
55 % de I²
Heterogeneidad entre estudios: considerable
Q de Cochran, P = 0,0380 · por encima del umbral del 50 % que los propios autores fijan como señal de heterogeneidad
7 de 7
Estudios retrospectivos
Ninguno prospectivo. Los autores lo señalan como la limitación principal y califican la evidencia de bajo nivel
0 de 2
Umbrales de DFI que dan resultado significativo por separado
Ni el corte del 15 % ni el del 30 % alcanzan significación cuando se analizan aparte. El resultado global se sostiene sobre el conjunto

DFI elevado frente a DFI bajo: riesgo de aneuploidía

Riesgo relativo con intervalo de confianza del 95 %. Escala logarítmica; la línea vertical marca el 1. A la derecha, más aneuploidía con DFI elevado. En verde los intervalos que no cruzan el 1.

El resultado globalEs el titular del artículo: significativo, pero modesto.
Todos los estudios · 7 estudios, 3.563 embriones
RR 1,161,03 – 1,31
significativo · I² = 55 %, heterogeneidad considerable
Por umbral de DFIAquí se ve lo interesante: el mismo 1,16 deja de ser significativo al partirlo en dos, porque el intervalo se ensancha.
Corte del 15 % · 2 estudios
RR 1,160,95 – 1,43
no significativo · I² = 0 %, P = 0,8607 · acuerdo total entre los dos estudios
Corte del 30 % · 4 estudios
RR 1,160,96 – 1,39
no significativo · I² = 77,2 %, P = 0,0043 · heterogeneidad sustancial
Por método de medida y de análisisLos autores avisan de que estos subgrupos son generadores de hipótesis, no confirmatorios.
SCSA · 6 de los 7 estudios
RR 1,171,02 – 1,34
significativo · I² = 62,4 % · es «la base de evidencia predominante hasta la fecha», dicen los autores
PGT-A con SNP-array · solo 2 estudios
RR 1,271,14 – 1,41
el efecto más grande · I² = 0 %, pero sobre dos estudios con cortes distintos (15 % y 30 %) y empujado por el más grande
0,911,11,21,31,41,5
Menos aneuploidía con DFI altoMás aneuploidía con DFI alto

El subgrupo de NGS queda fuera del gráfico porque el artículo da su riesgo relativo (RR = 1,22) sin el intervalo de confianza: no se puede dibujar una barra que no está publicada. Los autores lo describen como no significativo pero direccionalmente consistente, con I² = 68,8 %.

Ver el análisis de sensibilidad: qué pasa al quitar un estudio cada vez
Estudio omitidoRiesgo relativoIC 95 %PI²
Gat et al., 20171,23151,1378 – 1,3329< 0,000138,1 %
Kong et al., 20261,20801,1127 – 1,3114< 0,000150,2 %
Ping et al., 20231,15321,0686 – 1,24450,000249,0 %
Yang et al., 20231,18061,0944 – 1,2736< 0,000162,5 %
Ninguno (efectos aleatorios)1,16351,0347 – 1,30840,011455,0 %

Esta tabla es el argumento fuerte del trabajo: quites el estudio que quites, el efecto sigue siendo significativo. Gat et al. (2017) fue el único que reportó un riesgo relativo menor que 1, y al sacarlo la heterogeneidad baja del 55 % al 38,1 %. Los autores buscaron una explicación clínica o metodológica a esa discrepancia y dicen no haber encontrado ninguna.

El método

Cómo se hizo

1

A quién se buscó

Parejas infértiles en tratamiento de reproducción asistida, con test de DFI en el varón y embriones evaluados con métodos validados de PGT-A.

Solo estudios observacionales publicados en inglés. Fuera: revisiones, cartas, opiniones, casos clínicos, editoriales y resúmenes de congreso.

2

Dónde se buscó

PubMed, Embase, Cochrane Library y Web of Science, desde el origen de cada base hasta el 10 de julio de 2025.

Protocolo registrado en PROSPERO (CRD420251067930) y metodología PRISMA 2020. De 601 registros salieron 11 estudios revisados; cuatro se descartaron por no ser aptos para el metaanálisis.

3

Cómo se agrupó

DFI alto como condición de exposición y DFI bajo como referencia. Los umbrales usados por los estudios fueron 15 %, 27 % y 30 %.

Heterogeneidad con Q de Cochran e I²; P < 0,1 o I² > 50 % se consideró heterogeneidad. Calidad evaluada con la escala Newcastle-Ottawa.

4

Cómo se puso a prueba

Subgrupos preespecificados por umbral de DFI, método de medida (SCSA o TUNEL) y plataforma de PGT-A (SNP-array o NGS).

Robustez con análisis de sensibilidad dejando fuera un estudio cada vez, y sesgo de publicación con gráfico de embudo y test de Egger. No se detectó sesgo de publicación significativo.

La letra pequeña

Lo que los autores reconocen de su propio trabajo

Esta es la sección que casi ninguna divulgación recoge, y es la que da la medida real del hallazgo.

Todo es retrospectivo

Los siete estudios incluidos son retrospectivos, «lo que resulta en evidencia de bajo nivel». Los autores recuerdan que las cohortes retrospectivas son susceptibles de sesgo de selección y de confusión por variables no medidas o mal ajustadas.

La edad de ella puede estar dentro del resultado

La edad femenina es un factor de riesgo mayor y establecido para la aneuploidía. En el estudio de Gao et al. (2023) la edad femenina difería significativamente entre los grupos de DFI alto y bajo.

La asociación observada puede estar sobreestimada, ya que el aumento del riesgo de aneuploidía podría ser parcialmente atribuible a la edad materna avanzada y no al DFI por sí solo.

Querían ajustar y no pudieron

El plan inicial era combinar tamaños de efecto ajustados, del tipo odds ratio de modelos de regresión logística multivariable. No fue viable: había muy pocos estudios que publicaran estimaciones ajustadas.

Estos análisis no pueden compensar plenamente la falta de ajuste por confusores clave a nivel individual en los estudios originales.

No se sabe por qué pasaría

El mecanismo por el que el DFI influiría en la aneuploidía «sigue sin estar claro». Los autores apuntan que el efecto probablemente dependa de si el ovocito logra reparar el ADN dañado del espermatozoide antes de la primera división, y reconocen que esa suposición está sin validar.

Añaden que el SCSA domina la base de evidencia por adopción metodológica y facilidad, «no por superioridad diagnóstica inherente».

«La evidencia disponible, sin embargo, procede exclusivamente de estudios retrospectivos y con poblaciones de heterogeneidad moderada. […] Los hallazgos de este metaanálisis son insuficientes para respaldar el uso rutinario del test de DFI espermático como indicación de PGT-A.»

«The available evidence, however, is derived exclusively from retrospective studies and with study populations of moderate heterogeneity. […] Overall, the findings of this meta-analysis are insufficient to support the routine use of sperm DFI testing as an indication for PGT-A.»

Zou M, Raffi NAB, Mat Noor MM. Reproductive BioMedicine Online, 2026.

Con todo, los autores sí ven una puerta abierta: dada la asociación modesta y la evidencia acumulada de que el DFI elevado perjudica el desarrollo embrionario, la implantación y el mantenimiento del embarazo, consideran «razonable y clínicamente viable» intervenir para reducir el DFI antes de iniciar un ciclo nuevo en pacientes con fallo de implantación o pérdida gestacional recurrente. Enumeran: antioxidantes orales, cambios de estilo de vida, abstinencia eyaculatoria corta, técnicas optimizadas de procesamiento seminal, uso de espermatozoides testiculares en ICSI y tratamiento de los factores subyacentes.

Para citarlo

La referencia

Zou M, Raffi NAB, Mat Noor MM. Sperm DNA fragmentation and embryo aneuploidy: a comprehensive systematic review and meta-analysis. Reprod Biomed Online. 2026;53(1):105639. doi:10.1016/j.rbmo.2026.105639

Leer el artículo original · Registro: PROSPERO CRD420251067930 · Acceso abierto bajo licencia CC BY · Los autores declaran no tener conflictos de interés financieros ni comerciales
Esta ficha se ha elaborado sobre el artículo original, sin añadir datos ni interpretaciones ajenas al texto. Cada cifra se ha verificado contra el artículo antes de maquetarla. El subgrupo de NGS aparece sin barra en el gráfico porque el artículo publica su riesgo relativo sin intervalo de confianza. Enlaza al artículo para quien quiera leerlo completo.
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